Cómo rediseñar la zona del salón, ampliando con el comedor y la cocina. Si vamos a remodelar y cambiar diseños y espacios de forma elegante, sigamos unos pasos marcados por diseñadores e interioristas para lograr mayor amplitud y comodidad en el piso

En un piso amplio, un poco antiguo, pero con espacios aprovechables, nos pusimos manos a la obra y rediseñamos, en primer lugar, la zona del salón que estaba desaprovechada, ambientes separados, cocina, salón y comedor.
Cotejando y midiendo, el diseñador fue colocando cada cosa en su lugar, jugando con los espacios, el salón en la zona central norte, la cocina a la derecha y el comedor en la zona izquierda, todos por separado. La primera opción fue eliminar separaciones, quitar tabiques con el objetivo de ganar metros, fluidez de movimientos, amplitud visual y, sobre todo, comodidad.
Al abrir los espacios y ganar terreno, hemos conseguido más amplitud. La cocina sigue en su lugar, de ella fluye todo hacia la parte oriental del ambiente. Lo que era salón lo hemos convertido en comedor, cercano a la cocina, para continuar a una zona de estar muy acogedora.
Con dos sofás gemelos color crema suave, creamos un ambiente elegante, distinguido y funcional. Colocados en forma de L , con una mesa en madera clara, suelos de cerámica crema apenas visibles por culpa de una fabulosa alfombra de pelo largo, en un tono frio, entre azul y metal.
El lugar es espectacular de pronto, los ventanales dan luz justamente a la zona de los sofás, todo en tonos muy claros, muy pocos elementos en las paredes, cuadros grandes, y espejos con diseño artístico, lo que da mayor distancia y espacios abiertos, los espejos aportan distancias y abren las paredes.
La zona de tertulias está perfectamente resuelta, de ella pasamos de vuelta al comedor con una mesa para ocho comensales colocada justo en el medio de la zona dispuesta para comer, de manera que se puede pasar de un ambiente a otro por los dos lados de la mesa. Este ambiente es amplio y mantiene los tonos claros, paredes blancas mate, sillas nogal, dos butacas más sólidas en las dos zonas preferentes de la mesa, y al final la entrada a la cocina.

El corazón de la casa, la cocina, se abre al salón con una barra o mostrador que permite ver el interior del área de trabajo culinario, con tope de madera y una zona no visible desde el salón para copas de vino colgando sobre la encimera.
El interior de la cocina, con una isla para cortar, administrar y cocinar, una mesa justo a orillas de las ventanas y una amplitud deliciosa para preparar y distribuir los platos. Al ser abierta, se coordina desde este puesto de mando, todo lo que acontece en la zona, ahora larga, amplia y funcional, donde se encuentran nuestros invitados.
La distribución es perfecta, todo cuadra, la luz domina y llena la estancia, sosegada por las leves cortinas, sin ocultarnos del todo las vistas de un invierno portentoso.
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