Cuando uno compra un televisor, debe de pensar que aunque lo cuelgue de la pared no es un cuadro, sino un elemento que emite sonidos e imágenes y éstas últimas deben de llegar a nuestra retina sin dañarla. Tenga en cuenta que la dimensión de su salón debe de guardar proporción con el televisor que vaya a disfrutar.

Utilice un buen criterio
Cuando uno va a las tiendas de electrodomésicos puede echar un vistazo y quedarse con la idea de que cuanto más grande sea la tele, mejor será nuestro salón, las películas se parecerán mucho más a las que ponen en cualquier sala del Kinépolis e incluso que nuestro ego sera mayor, nada más lejos.
Para poder disfrutar de un buen televisor, debemos de comprarlo en su medida justa, y ubicarlo en un lugar no muy alejado de la toma para la antena, para que por la longitud de cable no se pierda definición y la frecuencia y también ponerlo a una distancia apropiada para que no dañe a su vista.
Tres es la proporción al ancho de imagen
Es sencillo, partimos de que cada pulgada equivale a 2,54cm. La distancia del ojo a la pantalla debe de mantenerse como mínimo a 3 anchos de la imagen, y como máximo a 5 anchos de la imagen.
Cuide de las distancias
La percepción del ojo está más desarrollada de lo que muchas veces pensamos y es capaz en una distancia de visualizar una diferencia de 2mm. Tenemos visión estereoscópica, es decir que con los dos ojos enfocamos a dos puntos distintos para que en nuestro cerebro se fusionen las dos imágenes y nos hagan ver en tercera dimensión un objeto.
Medidas las teles en pulgadas:
Diagonal: 26″ Ancho: 22,8″
Diagonal: 37″ Ancho: 32″
Diagonal: 42″ Ancho: 32,6″
La virtud está en el término medio
Si compra un televisor más grande de sus necesidades, prosiblemente se encuentre con el deseo de cambiar la distribución de su casa e incluso tirar la medianera de unión con el vecino. Un salón no se mide por el tamaño de la tele sino por el equilibrio y armonía de su ambiente.
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