Una manera de embellecer los suelos de parquet es instalando complementos decorativos, como pueden ser los rodapiés, el mamperlán y las pletinas.
Se trata de elementos que rematan las diferentes estructuras del suelo, de paso que amenizan y diferencian las monótonas superficies de tablas, consiguiendo darles un toque de estilo y elegancia de manera sencilla y con sólo una pequeña inversión.

Los rodapiés son zócalos realizados en madera, que pueden ser lisos o decorados con carena, y de unas dimensione de entre dos a varios centímetros de altura. Son muy sencillos de instalar, fijándolos con un martillo y puntas o con cola, y es una tarea que puedes realizar tú mismo si eres un poco mañoso, siempre poniendo atención en tomar bien las medidas de la pared y cortar las piezas en inglete, para que encajen en las esquinas.
El mamperlán, por su parte, es la pieza que sirve de remate a cada peldaño de una escalera de parquet, de manera que cubre la unión de huella y contrahuella con un borde decorativo. Habitualmente se realizan en los mismos tonos que el laminado, aunque cada vez está más de moda el mamperlán de aluminio antideslizante, que crea un estético efecto por el contraste de materiales.
Lo más importante a la hora de instalar el mamperlán es comprobar que la huella y la contrahuella del escalón formen exactamente un ángulo de 90º, que es el que tiene el mamperlán que se comercializa. Si no es así, habrá que conseguir el ángulo deseado rellenando con yeso la contrahuella.

Las pletinas se elaboran también en parquet y en aluminio. Son piezas alargadas que sirven para hacer una transición en rampa entre el parquet y otro tipo de suelo que quede a un nivel un poco más bajo. De esta manera, la pletina tiene un efecto estético y uno práctico, ya que evita accidentes y facilita el paso de las sillas de ruedas y coches de niños.
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