Si a Mies Van der Rohe le hubieran dicho cuando creó su lema: “menos es más”, que su estilo minimalista se convertiría en la base de la decoración de millones de casas del mundo entero, seguramente que no daría crédito.
Este estilo decorativo se ha abierto paso en el interiorismo durante los últimos años y se ha ido imponiendo poco a poco como uno de los más empleados en hogares de todo tipo. Así que, si eres de los que disfrutan con las cosas simples de la vida y odian lo barroco y recargado, entonces éste es tu estilo.

El baño es una de las estancias que más orden e higiene requieren para que nos sintamos a gusto en él. Por este motivo, integrar la corriente minimalista en esta habitación, puede ser uno de los mayores aciertos que puedes tener. Para ello, lo primero que debes tener claro es que, has de elegir bien los pocos elementos que lo decorarán.
Nosotros te recomendamos que te decantes por un espacio diáfano y con mucha luz. Para conseguir esto, lo mejor es que optes por el blanco, tanto para los revestimientos como para el mobiliario. Imagínate un cuarto de baño con un lavabo blanco, un inodoro blanco y un plato de ducha blanco. Ahora súmale unos azulejos y unas baldosas relucientes del mismo tono o jugando con el negro.
Nuevo minimalismo
¿Qué más te hace falta? Un espejo y un toallero pueden ser los complementos perfectos para tu cuarto de baño minimalista. De esta forma, habrás aportado los elementos principales de este estilo: amplitud, luminosidad y, sobre todo, poco mobiliario. Por otra parte, si el blanco no te convence y quieres darle un toque diferente, puedes basarte en el nuevo minimalismo, en el que se juega con otros tonos, tales como el azul o el rojo… ¿Te atreves con él?
Fuente imagen: Baños
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